viernes, 30 de septiembre de 2016




Discurso completo (sin tergiversaciones mediaticas) del comandante "Timo" en Cartagena 26.09.2016

Agencia de Noticias Nueva Colombia-ANNCOL
Escrito por  FARC-EP 
Martes, 27 Septiembre 2016 02:37
Juan Manuel Santos - Rodrigo Londoño
Juan Manuel Santos - Rodrigo Londoño 

Nuestra única arma será la palabra

Mis primeras palabras, tras la firma de este Acuerdo Final, van dirigidas al pueblo de Colombia, pueblo bondadoso que siempre soñó con este día, pueblo bendito que nunca abandonó la esperanza de poder construir la patria del futuro, donde las nuevas generaciones, es decir, nuestros hijos y nuestros nietos, nuestras mujeres y hombres, puedan vivir en paz, democracia y dignidad, por los siglos de los siglos.

Pienso también en los marginados que pueblan los cinturones de miseria de esta Cartagena, la Ciudad Heroica, que deseando estar aquí en esta celebración, no pudieron hacerlo. A ellos y ellas les extiendo mi mano de hermano y los abrazo con el corazón. Ustedes, junto al resto de la sociedad colombiana, también serán artífices de la siembra de la paz que apenas empieza.

Se dice que esta legendaria ciudad de mar, de playas preciosas, de brisa, de murallas antiguas, de historia valerosa y gente extraordinaria, logró enamorar a nuestro nobel Gabriel García Márquez, quien llegó a decir: “me bastó con dar un paso dentro de la muralla para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer”. 
Pues así estamos hoy seguramente quienes asistimos a este ocaso del día en que renacemos para echar a andar una nueva era de reconciliación y de construcción de paz.

Compatriotas: esta lucha por la paz, que hoy empieza a dar sus frutos, viene desde Marquetalia impulsada por el sueño de concordia y de justicia de nuestros padres fundadores, Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas, y más recientemente por la perseverancia del inolvidable comandante Alfonso Cano. A ellos, y a todos caídos en esta gesta por la paz, nuestro eterno reconocimiento.

Como ustedes saben, la X Conferencia Nacional de Guerrilleros de las FARC-EP ha refrendado de manera unánime los Acuerdos de la Habana y ha mandatado la creación del nuevo partido o movimiento político, lo cual configura el paso definitivo de la forma de lucha clandestina y alzamiento armado, a la forma de lucha abierta, legal, hacia la expansión de la democracia.

Que nadie dude que vamos hacia la política sin armas. Preparémonos todos para desarmar las mentes y los corazones.

En adelante, la clave está en la implementación de los acuerdos, de tal manera que lo escrito en el papel cobre vida en la realidad. Y para que ello sea posible, además de la verificación internacional, el pueblo colombiano deberá convertirse en el principal garante de la materialización de todo lo pactado.

Nosotros vamos a cumplir, y esperamos que el gobierno cumpla.

Nuestra satisfacción es enorme al constatar que el proceso de paz de Colombia es ya un referente para la solución de conflictos en el mundo.

Cuánto deseamos que la autoridad palestina e Israel encuentren la senda de la reconciliación. 
Cómo anhelamos de corazón que en Siria se silencien las bombas y el horror de una guerra que victimiza a un pueblo, que lo destierra y lo obliga a lanzarse al mar en barcazas inseguras para buscar refugio en países que también los rechazan, y los reprimen, sin ningún sentimiento de humanidad.
 ¡Paz negociada para Siria, pedimos desde ultramar, desde Cartagena de Indias!

Paz para el mundo entero; no más conflictos bélicos con sus terribles dramas humanos, en los que mujeres, niñas y niños conmueven con sus lágrimas y tristezas.

Con el Acuerdo que hoy suscribimos, aspiramos poner punto final en Colombia a la larga historia de luchas y enfrentamientos continuos que han desangrado nuestra patria, como destino cruel y fatal desde tempranas épocas. 
Sólo un pueblo que ha vivido entre el espanto y los padecimientos de una y otra guerra, durante tantas décadas, podía tejer pacientemente los sueños de paz y justicia social, sin perder nunca la esperanza de verlas coronadas por sendas distintas a la confrontación armada, mediante la reconciliación y el perdón. 
Un pueblo que anhela que la persecución, la represión y la muerte y el accionar paramilitar, que aún persisten, así como múltiples causas del conflicto y la confrontación, puedan ser superadas en forma definitiva.

La más reciente cumbre de la CELAC determinó, con el consenso de todos los países de la América Latina y el Caribe, que esta parte del mundo debe ser un territorio de paz. 
El Acuerdo Final de La Habana llega a ratificar ese propósito poniendo fin al más largo conflicto del continente. 
La Tierra entera debería ser declarada territorio de paz, sin cabida alguna a las guerras, para que todos los hombres y mujeres del orbe podamos llamarnos y actuar como efectivamente somos, hermanos y hermanas bajo la luz del sol y la luna, dejando atrás cualquier destello de miseria y desigualdad.

El tratado de paz que suscribimos hoy en Cartagena, no sólo pone fin a un conflicto nacido en Marquetalia en el año de 1964, sino que aspira a sellar para siempre la vía de las armas, tan largamente transitada en nuestra patria.
 Quién sabe qué vandálico sino tomó puesto en amplios sectores de la clase dirigente colombiana, desde el mismo grito de la independencia de España, pues las incontables guerras civiles del siglo XIX proporcionan el lúcido testimonio de la odiosa manía de pretender solucionar todas las diferencias a tiros, eliminando físicamente al contradictor político y no derrotando sus ideas con apoyo popular; encubriendo de esa forma, propósitos oscuros para la preservación y prolongación de un régimen de privilegios y de enriquecimiento en beneficio propio.

En nuestro parecer, toda forma de violencia es en sentido filosófico y moral un atentado contra la humanidad entera, pero dolorosamente constituye a la vez un dramático testimonio de la historia humana.

Si alguna cosa ha demostrado la historia, es que no hay pueblo que soporte indefinidamente la brutalidad del poder, aunque después lo llamen con los apelativos que quieran. Del mismo modo, los pueblos, víctimas iniciales y finales de todas las violencias, son a la vez los primeros en soñar y desear la paz y la convivencia arrebatadas. 
Todo pueblo ama sus niños y niñas y sueña con esperanza un futuro feliz para ellos. Esa ha sido nuestra incesante búsqueda.

Convinimos en La Habana la realización de rigurosas investigaciones sobre el esclarecimiento de la verdad histórica del conflicto colombiano. 

Dejemos por tanto a ellas las conclusiones finales. Pero que se reconozca que las FARC-EP siempre intentamos, por todos los medios, evitarle a Colombia las desgracias de un prolongado enfrentamiento interno. 
Otros intereses, demasiado poderosos en el plano internacional y en los centros urbanos y los campos del país, se encargarían de inclinar la balanza en el sentido contrario a través múltiples medios y de una intensa acción comunicativa en la que la manipulación mediática y la mentira han hecho parte del pan de cada día.

No obstante, jamás podrá borrarse de la historia que, durante más de treinta años, cada proceso de paz significó un logro de la insurgencia y los sectores populares que lo exigían.
 Y que por tanto tenemos pleno derecho a declarar como una victoria de éstos la suscripción de este Acuerdo Final por el Presidente Juan Manuel Santos y la comandancia de las FARC-EP. Siendo igualmente justos, hay que decir que este tratado de paz es también una victoria de la sociedad colombiana en su conjunto y de la comunidad internacional.

Sin ese amplio respaldo social y popular que fue creciendo a lo largo y ancho de la patria durante los estos últimos años, no estaríamos frente a este magnífico acontecimiento de la historia política del país. 
Hoy debemos agradecer por su contribución en el logro de este propósito colectivo, a las mujeres y hombres de esta bella tierra colombiana, a los campesinos, indígenas y afrodescendientes, a los jóvenes, a la clase trabajadora en general, a los artistas y trabajadores el arte y la cultura, a los ambientalistas, a la comunidad LGBI, a los partidos políticos y los movimientos sociales, a las diferentes comunidades religiosas, a importantes sectores empresariales, y sobre todo, a las víctimas del conflicto.
 Nuestros niños y niñas, los más beneficiados, pues ellos son la semilla de las generaciones futuras, nos han conmovido con sus grandiosas expresiones de dulzura y esperanza. 

Debemos admitir que nuestro propósito de búsqueda de una salida política al desangre fratricida de la Nación, encontró en el Presidente Juan Manuel Santos un valeroso interlocutor, capaz de sortear con entereza las presiones y provocaciones de los sectores belicistas. A él le reconocemos su probada voluntad por construir el Acuerdo que hoy se firma en nuestra Cartagena heroica.

Por primera vez en más de un siglo, se lograron por fin aunar suficientes voluntades para decir no a los amigos de la guerra, que durante tanto tiempo se apoderaron del acontecer nacional para sumirlo en un caos interminable y doloroso.

Toda esta construcción social y colectiva pudo rendir frutos gracias al incansable apoyo de los países garantes. Nuestro agradecimiento a Cuba, al Comandante de esa gloriosa Revolución, Fidel Castro Ruz, al General de Ejércitos y Presidente Raúl Castro Ruz y al pueblo cubano en general. Igualmente al Reino de Noruega y a todo el pueblo noruego por decidido apoyo al proceso.

Reconocimiento especial, merece el Comandante Hugo Chávez, sin cuyos trabajos, pacientes como discretos, este final feliz no hubiera tenido comienzo. 
A Nicolás Maduro, continuador de ese generoso esfuerzo de paz, en su condición de Presidente de la República Bolivariana Venezuela, país acompañante, y desde luego al pueblo de la hermana república. 
Nuestro agradecimiento a Chile, en su calidad de país acompañante, a su pueblo, a su presidenta Michelle Bachellet. También a la Organización de Naciones Unidas. La paz de Colombia es la paz de Nuestra América y de todos los pueblos del mundo.

Con el Acuerdo Final se ha dado un trascendental paso adelante en la búsqueda de un país diferente, comprometiéndose a una Reforma Rural Integral, para contribuir a la transformación estructural del campo. Promoverá una Participación política denominada Apertura democrática para construir la paz, con la que se busca ampliar y profundizar la democracia. Las FARC-EP dejamos las armas al tiempo que el Estado se compromete a proscribir la violencia como método de acción política. 
Esto es, a poner fin definitivo a la persecución y el crimen contra el opositor político, a dotarlo de plenas garantías para su actividad legal y pacífica. 
Junto con el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de Armas, con los cuales termina para siempre la confrontación militar, fue pactada la Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil en lo económico, lo social y lo político de acuerdo con nuestros intereses, y se suscribió el acuerdo sobre Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales o paramilitares que desangran y amenazan a Colombia.

Especial atención merece la previsión del Pacto Político Nacional, por medio del cual el gobierno y el nuevo movimiento político surgido de nuestro tránsito a la actividad legal, promoveremos un gran acuerdo nacional y desde las regiones con todas las fuerzas vivas de la Nación, a fin de hacer efectivo el compromiso de todos los colombianos y colombianas, para que nunca más sean utilizadas las armas en la política, ni se promuevan organizaciones violentas como el paramilitarismo. 
De materializarse este propósito común, Colombia habrá logrado dar un gigantesco paso adelante en el camino de la civilización y el humanismo.

De algo estamos bien seguros, si este Acuerdo Final no deja satisfechos a sectores de las clases pudientes del país, en cambio representa una bocanada de aire fresco para los más pobres de Colombia, invisibles durante siglos, y para los y las jóvenes en cuyas manos se encuentra el futuro de la patria, los cuales serán la primera generación de nacionales que crece en medio de la paz.

Son casi tres centenares de páginas las contentivas del Acuerdo Final que suscribimos aquí, difíciles de resumir en tan breve espacio. 
Su firma no significa que capitalismo y socialismo comenzaron a sollozar reconciliados en brazos el uno del otro. Aquí nadie ha renunciado a sus ideas, ni arreado sus banderas derrotadas. 

Hemos acordado que seguiremos confrontándolas abiertamente en la arena política, sin violencia, en un apoteósico esfuerzo por la reconciliación y el perdón; por la convivencia pacífica, el respeto y la tolerancia; y sobre todo por la paz con justicia social y democracia verdadera.

Recordando a San Francisco de Asís, debemos repetirnos que cuando se nos llene la boca hablando de paz, debemos cuidar primero de tener nuestros corazones llenos de ella.

En todos los escenarios posibles continuará retumbando nuestra voz contra las injusticias inherentes al capitalismo, denunciando la guerra como el instrumento favorito de los poderosos para imponer su voluntad a los débiles por medio de la fuerza y el miedo, clamando por la salvación y la conservación de la vida y la naturaleza, exigiendo el fin de cualquier forma de patriarcado y discriminación, proponiendo salidas verdaderamente humanas y democráticas a todos los conflictos, seguros de que la inmensa mayoría de los pueblos prefieren la paz y la hermandad sobre los odios, y merecen por tanto ocupar un lugar de privilegio en la adopción de las decisiones que envuelven el futuro de todos.

Colombia requiere de transformaciones profundas para hacer realmente verdaderos los sueños de la justicia social y el progreso.
 La paz es sin duda alguna el elemento esencial para los grandes destinos que nos esperan como nación, que deberán caracterizarse más por sus luces que por su poderío, como diría el Libertador.

Para hacerlo posible, nuestra patria requiere, además de un renacimiento ético, de la restauración moral que predicaba Jorge Eliécer Gaitán antes de ser asesinado aquel fatídico 9 de abril de 1948. 
El enriquecimiento fácil y el descarado engaño, la cizaña sembrada en las mentes de los ciudadanos por la mentira mediática habitual, la farsa de la educación fundada en el ánimo de lucro de empresarios sin principios, la enajenación cotidiana sembrada por la publicidad mercantil, entre otros graves males, exigen, para superarlos, lo mejor de los valores humanos de nuestros compatriotas.

La sociedad colombiana tiene que ser claramente inclusiva en lo económico, lo político, lo social y lo cultural. 
El Estado colombiano, tras la firma de este Acuerdo,  no puede seguir siendo el mismo en que se permite que la salud sea un negocio. 
Los tristemente famosos paseos de la muerte y las agonías a las puertas de los hospitales tienen que desaparecer para siempre. 
No más familias condenadas a la calle y la miseria, por cuenta de las usurarias deudas con el sistema financiero o las bandas del gota a gota.
 La seguridad con la que tanto sueñan los colombianos y las colombianas, no debe depender tanto del tamaño de las fuerzas de seguridad del Estado, como del combate a la pobreza y la desigualdad y a la falta de oportunidades que padecen millones de compatriotas, fuente real de las formas más sentidas de la delincuencia. Los servicios públicos deben llegar a todos y a todas. 
Es a esa tarea a la que nos proponemos sumarnos desde ahora, sin arma distinta que nuestra palabra. Y es eso lo que el Estado colombiano ha prometido solemnemente respetar y proteger.

Al contrario de quienes predican que nuestro ingreso a la política abierta en Colombia constituye una amenaza, sentimos que millones de colombianos y colombianas nos extienden sus brazos generosos, y felicitan a su gobierno por haber alcanzado al menos la terminación del conflicto armado, entre sus disímiles propósitos. 
De todas partes del mundo recibimos emocionados saludos de aplauso por lo conseguido. 

La paz de Colombia es la paz de Nuestra América, vuelven a repetirnos todos los gobiernos del continente.
Ante ellos sellamos nuestro compromiso de paz y reconciliación.
 Donde quiera que en adelante plante sus pies un antiguo combatiente de las FARC-EP, pueden tener la seguridad de encontrar a una persona decente, serena y sensata, inclinada al diálogo y la persuasión, a una persona dispuesta a perdonar, sencilla, desprendida y solidaria. 
Una persona amiga de los niños, de los humildes y ansiosa de trabajar por un nuevo país de modo pacífico.

Casi cinco años atrás, en una nota destinada a ser leída por el Presidente Santos, a pocos días de producida la muerte de nuestro Comandante Alfonso Cano, terminaba diciéndole “así no es, Santos, así no es”. Con la convicción de que Colombia se merecía un acuerdo mucho mejor y que quizás con un poco más de voluntad lo hubiéramos logrado, debo reconocer que lo firmado hoy constituye una luz de esperanza, preñada de anhelos de paz, justicia social y democracia verdadera, un documento de descomunal trascendencia para el futuro de nuestros hijos e hijas y de la patria entera.

 Los más de diez mil millones de dólares invertidos en la guerra por el Plan Colombia y el gigantesco gasto para la financiación de la guerra, hubieran servido para solucionar buena parte de los males del pueblo colombiano. 
Pero, como diría nuestro comandante Jorge Briceño, ya no es tiempo de llorar, sino de echar para adelante. Después de centenares de miles de muertos y millones de víctimas, al suscribir juntos este documento, le digo, Presidente, con emoción patriótica, que este sí era el camino indicado, así sí era.

Los soldados y policías de Colombia han de tener claro que dejaron de ser nuestros adversarios, que para nosotros está definido que el camino correcto es reconciliación de la familia colombiana. 
Esperamos de ellos, como lo aseguraron varios de sus más destacados mandos, que jugaron importante papel en la Mesa de La Habana, una mirada distinta a la que siempre nos reservaron. 
Todos somos hijos del mismo pueblo colombiano, nos afectan por igual sus grandes problemas.

A nuestras guerrilleras y guerrilleros, a nuestros prisioneros y prisioneras de guerra, a sus familias, a nuestros licenciados de filas y lisiados, queremos enviarles un mensaje de aliento, ustedes vivieron y lucharon como héroes, abrieron con sus sueños la senda de la paz para Colombia. 
Los tres monumentos que se construirán con sus armas, darán testimonio eterno de lo que representó la lucha de las y los combatientes de las FARC-EP, y del pueblo humilde y valiente de esta patria.

Colombia espera ahora que, gracias a la necesaria disminución del porcentaje del gasto público destinado a la guerra que deberá traer el fin de la confrontación y el consecuente aumento de la inversión social, nunca jamás, ni en la Guajira, ni en el Chocó, ni en ningún otro espacio del territorio nacional, tengan por qué seguir muriendo niños y niñas de hambre, desnutrición o enfermedades curables.

Hemos coronado, por vía del diálogo, el fin del más largo conflicto del hemisferio occidental. Somos los colombianos y colombianas por tanto, un ejemplo para el mundo: que en adelante seamos dignos de llevar un honor semejante. 
Reconozcamos que cada una y uno de nosotros tenemos a quienes llorar. Perdimos a hijos e hijas, hermanos y hermanas, padres y madres, amigos y amigas. 

¡Gloria a todos los caídos y víctimas de esta larga conflagración que hoy termina!
En nombre de las FARC-EP, ofrezco sinceramente perdón a todas las víctimas del conflicto, por todo el dolor que hayamos podido ocasionar en esta guerra.

Qué Dios bendiga a Colombia. Se acabó la guerra. Estamos empezando a construir la paz. El amor de Mauricio Babilonia por la Meme, podrá ser ahora eterno y las mariposas que volaban libres tras él, simbolizando su infinito amor, podrán ahora multiplicarse por los siglos cubriendo la patria de esperanza.

¡Bienvenida esta segunda oportunidad sobre la Tierra!

Cartagena de Indias, Septiembre 26 de 2016

TOMADO DE:  http://noticiasuruguayas.blogspot.com/
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Es hora de que el pueblo palestino unifique su voz

 los dos millones de seres encarcelados en la franja de Gaza, tienen moralmente la licencia más alta de los estatus políticos para tomar sus decisiones como pueblo soberano,

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Es hora de que el pueblo palestino unifique su voz
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Editorial de PALESTINA HOY 23 de septiembre 2016  por: ABDO TOUNSI – TUNSOL
Hace unos días escribí en las redes sociales:
“Casi todas las mañanas y desde hace unos meses me pregunto: ¿Tengo derecho a decir a mis hermanos palestinos lo que deben o no deben hacer por su lucha contra la ocupación sionista? Pero no encuentro una respuesta, porque ando entre la prudencia y el hartazgo. 
Prudencia para no crear más controversia en la división interna del movimiento de liberación palestino, hartazgo porque me siento abatido cada vez que veo cómo jóvenes palestinos son asesinados a manos del ocupante, mientras los políticos palestinos discuten o no sus diferencias. 
Soy infeliz de saber que esto no tiene fin y que una lucha de liberación se desvanece por culpa de unos líderes que están instalados en la indefinición y en dejar pasar el tiempo, creyendo que del cielo llueven soluciones, algunos incluso creen en su propia reencarnación, como eternos en la tierra. 
La mayoría de ellos son ya ancianos, incapaces de pensar más allá de un pedazo de rincón, en un virtual Estado palestino”
Hoy y después de recibir muchos apoyos a mí anterior reflexión, me animo a exponer mis ideas sin tapujos ni prudencia que me lo impidan, escribiendo este artículo con la esperanza de que sea tomado como propuestas a discutir, entre mis hermanos palestinos, para salir del inmovilismo.

Ya han pasado dos décadas desde la división geoestratégica en la política palestina, donde aparecen como factores principales opiniones diversas en cómo afrontar las consecuencias de los acuerdos de Oslo. 
Al día de hoy esta división hace mella en la población palestina, tanto en la del interior de Palestinacomo la del exterior, en este sentido se constata una división según la simpatía que se tiene para una u otra visión política. 
Aunque al margen de estas visiones, existe una amplia mayoría que no les agrada la situación actual y culpan a los líderes de uno y otro bando del estancamiento de la situación y la parada forzosa del tren, del que habló en su día el líder Yasser Arafat, diciendo que el tren de la revolución palestina no para, en su trayectoria suben unos y bajan otros. 
Esa parada forzada por muchos obstáculos, está dañando en mucho la causa palestina, por lo que el pueblo palestino ha de tomar la locomotora y poner el tren en marcha con un solo trayecto, el que acuerden con una sola voz, todos a una, y dejar atrás en los andenes del inmovilismo a los políticos, que han demostrado que no son capaces de moverse de sus posiciones, unos por privilegios y otros por ideologías, “y la casa sin barrer”. 
  
Reproches de muchas partes del mundo se están produciendo hacia este inmovilismo, causado por la división política; los que más daño hacen son los que vienen del lobo con piel de cordero (el sionismo), acusando a los palestinos de que no tienen un interlocutor ni proyecto unificado para negociar con ellos. 
Alguien podría decir que lo que diga el sionismo no puede ser determinante, puesto que es la parte que se beneficia de dicha indefinición política palestina.
Cierto es, pero lo utiliza como propaganda a su favor en prolongar la situación actual y seguir en su plan de dejar al mínimo la presencia palestina, tanto sobre el terreno como en la escena internacional. 
A todo esto ¡ni fu ni fa! en los discursos grises de los mandatarios mundiales ante la Asamblea General de la ONU, que estos días se reúne, …se dice que tiene a la causa palestina como telón de fondo, una retórica que insulta la inteligencia humana.  

El pueblo palestino ha de firmar el acuse de recibo y ponerse manos a la obra, declarando inviables las dos corrientes políticas que inmovilizan la toma de decisiones y el avance hacia una posición unificada. 
Es decir, el pueblo palestino adoptaría una posición unificada a través de asambleas populares, serían asambleas sin ningún vínculo partidista con las actuales corrientes. 
De esta forma, se abriría el debate, basándose en la inviabilidad de la situación actual, por lo tanto ningún proyecto de los que se han expuesto hasta el día de hoy, serían  válidos. 
Con ello se abriría un debate para operar al paciente (situación política actual) a corazón abierto y cortar por lo sano con dos décadas de política errónea e ineficaz de dar una solución, ni siquiera una esperanza de futuro y mucho menos a la usurpación de derechos del pueblo palestino, que no solo lo produce el ocupante, que es el causante mayor, sino también las posiciones encontradas de las facciones palestinas.
Nada puede durar eternamente, como es natural todo tiene su principio y su fin (nacimiento y muerte) por lo que a mi juicio, Palestina está atrapada en un remolino artificial que lo producen infinidades de intereses, y todos juegan en contra de los del pueblo, pero ha demostrado que no tiene la fuerza suficiente para dejar cao al palestino, que sigue en pie de guerra, pidiendo su derecho a vivir y ser el amo de su destino. 
Mientras, la escalada de armarse, no para en “Oriente Medio”. Armas nucleares que tiene el Estado sionista (200 ojivas nucleares) y misiles de largo alcance en Irán etc. y muchas más armas para terminar con la población cientos de veces, es un polvorín que se autoalimenta de políticas geoestratégicas que no tienen otro objetivo que aquel de dominar la zona y Palestina sigue siendo su eje.

Las y los palestinos sintiendo a diario la muerte muy de cerca; viendo el goteo de caídos a manos de la fuerza ocupante y que arriesgan su vida por el simple hecho de cruzar los checkpoints para ir al colegio, al trabajo, a la compra, a cosechar sus campos o los dos millones de seres encarcelados en la franja de Gaza, tienen moralmente la licencia más alta de los estatus políticos para tomar sus decisiones como pueblo soberano, decisiones que le saquen de su estado actual bajo la ocupación, la represión y el apartheid sionista. 

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Muere el sionista Shimon Peres
Las noticias 28  de septiembre 2016: “Muere a los 93 años Simón Peres, el último de los fundadores de Israel”

El 24 de febrero 2012 escribí sobre e

l personaje, un editorial en el Diario Palestina Hoy, describiendo su labor al frente de una gran maquinaria de lavado de cara del sionismo, poniendo la capa de la socialdemocracia como una piel de cordero ante el mundo y sobre todo entre sus interlocutores de esa formación europea. El artículo; a continuación del que ni quito ni pongo nada y me afirmo en calificarle de un personaje siniestro:

Shimon Peres: un personaje siniestro con alto voltaje de falso

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Shimon Peres: “Hay que detener la retórica de guerra en contra de Irán” El doble lenguaje de este siniestro personaje con alto voltaje de falso, no es nuevo, es el personaje de la política local e internacional que más daño ha hecho a la clase política,si algún día se le podría considerar político y no un intruso… debido a sus vaivenes en todas direcciones para al final no dejar ni una posición sin pasar por ella. Parece una figura de un carrusel en una feria que da vueltas para no acabar nunca en el mismo sitio.
Este sionista de corazón y pensamiento, demostrado en sus muchas vueltas en su particular carrusel político, se paseó por todo el espectro político de la izquierda mundial, dándose por un hombre de paz y de justicia dentro de lo que le permite la “sociedad israelí” según sus no pocas manifestaciones, en la época del canciller Willy Brandt y otros mandatarios europeos de la socialdemocracia europea. Hasta el punto de llegar a hacer cambiar a muchos de este espacio político europeo, su versión y situarse en lo que hoy en día es un “cacao mental” de muchos de estos políticos europeos de izquierda, que ya no saben dónde está la justicia que se autoproclamaban para sus pueblos y ahora están ante un dilema de conciencia perdida hacia la justicia para otros pueblos del mundo.
Este es el caso del político más falso y siniestro, como lo fue en su vida política activa Henry Kissinger para la causa árabe,pero con una diferencia clara, que éste personaje sus máscaras eran decoradas con símbolos de izquierdas y no dejaba de hablar de un modelo de justicia social, de democracias y de igualdad…etc. con lo cual dio al sionismo una nueva máscara o tal vez la única de expresión amable.
 Cumplió y sigue cumpliendo con su labor de malabarista en la política internacional, con una ansiedad de protagonismo y oportunismo político que le llevó a la presidencia del Israhell, como un broche a su carrera y en agradecimiento por todos los servicios prestados al sionismo.
La semana pasada en España fue “EL ENTIERRO DE LA SARDINA: es una ceremonia con la que se anuncia el fin del Carnaval en diversos puntos. Los entierros suelen consistir en un desfile carnavalesco, que parodia un cortejo fúnebre y culmina con la quema de alguna figura simbólica, generalmente representando a una sardina. El entierro de la sardina carnavalesco se celebra tradicionalmente el miércoles de Ceniza y en él se entierra simbólicamente al pasado, a lo socialmente establecido, para que puedan renacer con mayor fuerza, para que surja una nueva sociedad transformada”. La sociedad mundial tiene que hacer su particular entierro político, de un miércoles mundial para todos estos personajes y quemar todas sus máscaras para que nazca un nuevo mañana y que la historia se ocupe de subrayar lo que no debería hacer un político, poniéndolos como ejemplo.
Shimon Peres: es el político que podría encender todas las mechas de las guerras e injusticias, incendiando el mundo,mientras da vueltas en su particular carrusel pidiendo paz y justicia.

Abdo Touns

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miércoles, 28 de septiembre de 2016


Representantes de organizaciones no gubernamentales y académicas venezolanas sostuvieron encuentros en Ginebra con funcionarios del Sistema Universal de Derechos Humanos en la Organización de las Naciones Unidas.

El director general de la Red Nacional de , Asdrúbal González y la presidenta de Fundalatin, María Eugenia Russian, así como las académicas Pasqualina Curcio y Olga Álvarez, dialogaron con el vicepresidente del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Mikel Mancisidor y con la representante del Relator Independiente del Derecho a la Salud, Lucía de la Sierra.

Las reuniones con los funcionarios de la ONU-Ginebra versaron sobre el tema de la garantía de los derechos económicos y sociales, y el desmontaje de la matriz de opinión sobre una supuesta “crisis humanitaria” que sectores injerencistas han querido fomentar sobre Venezuela, reseña el portal web del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores.

En dicho encuentro, Mikel Mancisidor recibió de las expertas venezolanas, información que da cuenta de que el país ha estado sometido a fuertes agresiones y distorsiones en los canales de distribución y comercialización que dificultan el acceso de la población a bienes de primera necesidad, como rubros alimenticios difíciles de sustituir, y cuya producción y distribución es responsabilidad de grandes corporaciones nacionales y transnacionales.

En la audiencia se explicó que los niveles de escasez, e incluso de inflación registrados los últimos 4 años en Venezuela no se corresponden con las variables económicas, con los niveles de producción, de importación y de asignación de divisas consignadas al sector privado.

También se consignó información que revela que la inflación ha estado siendo inducida en Venezuela, mediante la manipulación del tipo de cambio en el mercado ilegal.

Durante la audiencia con la asistente del Relator Independiente del Derecho a la Salud de la ONU, la profesora Curcio que, demostró cómo se han sobrepasado los logros que establece la FAO.
“El consumo de alimentos por parte de los venezolanos pasó de ser 2.252 Kcals/día/persona en 1999, a 3.092 Kcal/día/persona en 2015, aumentó 37%”, señaló.

Se argumentó, que de haber una hambruna en Venezuela, ésta debería verse reflejada en por ejemplo los indicadores de mortalidad por desnutrición. 

Sin embargo, y según cifras oficiales preliminares, esta tasa se ubicó en su nivel histórico más bajo, 1,37 por 100.000 habitantes al cierre de 2015.

En cuanto a la situación de dificultad de acceder a los medicamentos se informó a la Sra. De la Sierra, que en Venezuela la mayoría de los medicamentos son importados por las empresas privadas a las cuales el Gobierno Nacional le ha consignado divisas preferenciales desde 2003. 

Se precisó que durante los años 2012 al 2014 se han reportado alrededor de 3 mil millones de dólares de importación de medicamentos anuales, mientras que en el año 2004, cuando no se registraba escasez, se importaron 600 millones de US$.

El defensor de los Derechos Humanos, Asdrúbal González, denunció que existe una clara manipulación de los medios de comunicación para promover a nivel internacional que Venezuela requiere una asistencia técnica para enfrentar una situación humanitaria, este comportamiento mediático, contradice los principio de empresas y los Derechos Humanos.

Para finalizar, Álvarez hizo referencia, que los organismos internacionales como la CEPAL, han evaluado de forma objetiva el comportamiento del mercado ilegal de divisas que impacta directamente en la inflación, marcado, desde un portal web.
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