sábado, 11 de septiembre de 2021

Único oso de Sudamérica ya cuenta con corredor biológico de casi 8.000 km en Venezuela

 











Único oso de Sudamérica ya cuenta con corredor biológico de casi 8.000 km en Venezuela

Posted on septiembre 9, 2021 

by ELCOMUNISTA.NET 

 

El único oso autóctono de Sudamérica, el frontino, conocido como el oso de anteojos y en peligro de extinción en Venezuela, ahora cuenta con un corredor biológico de 8.000 kilómetros, luego de que el Gobierno declaró como parque nacional al Ramal de Calderas, una zona montañosa ubicada entre los estados Trujillo, Barinas y Mérida (en el oeste).

«Se logra concretar la estrategia de corredores ecológicos de Venezuela presentada en el año 92 por el profesor Edgard Yerena, que planteaba la interconexión protegida, y que es el hábitat del oso frontino.

Finalmente, se decreta el Ramal de Caldera que era el eslabón pendiente (que cuenta con una superficie de más de 500 kilómetros cuadrados con bosques nublados y páramos andinos)», explicó a Sputnik el ecologista Marcos Hidalgo.

El anuncio que hizo el mandatario Nicolás Maduro el 1 de agosto durante una actividad presidencial, se convirtió en un motivo de gran celebración para los ecologistas del país, pues detrás hay un esfuerzo de expertos que buscaban desde hace más de 30 años la creación de este corredor.

«Esta es la tercera vez que se intentaba en 30 años, una fue entre 1992 y 1995, la otra en 2010, y mi tesis de postgrado que fue a partir de 2015, y que finalmente se materializó en una propuesta (…) que llegó al visto bueno del presidente del antiguo Inparques (Instituto Nacional de Parques) Josué Lorca (ahora ministro de Ecosocialismo)», añadió Hidalgo.

Este espacio reseñado por el profesor de Estudios Ambientales de la Universidad Simón Bolívar, Edgar Yerena, en su libro Corredores Ecológicos de Los Andes de Venezuela, cuenta con casi 8.000 kilómetros cuadrados, y permite controlar la deforestación que ha conllevado a la degradación de los ecosistemas, ocasionando pérdidas importantes de la biodiversidad.

Esta protección del Ramal de Calderas, ahora denominado Parque Nacional José Gregorio Hernández, une la línea recta en la que están también los parques: Guaramacal (215 km2), Sierra Nevada (2764 Km2), Sierra de la Culata (2004 km2), Tapo Caparo (2050 km2), todo en el oeste de Venezuela.

«Es una línea recta, un territorio muy importante para la conservación de los osos en Venezuela.

Es un gran paso del país para proteger lo que es una especie en peligro de extinción», indicó el ecologista.

OSO Y MUCHO MÁS

Hidalgo es fundador y coordinador del Proyecto Oso Andino Guaramacal, que ha logrado impulsar y visibilizar en el país la situación de esta especie, conocida también como el oso, ucumari o jukumari.

La presencia de este oso ha disminuido tanto en los últimos años que muchos de los pobladores de la cordillera andina del estado Trujillo (oeste) dudaban de su existencia cuando Hidalgo comenzó con su proyecto.

Por ahora, el único censo que hay de la población de frontinos en Venezuela, refiere a 1.000 osos, pero este fue realizado de acuerdo al territorio disponible, por lo que la organización que Hildago coordina se ha propuesto realizar uno con el uso de más cámaras trampas.

Esta especie de la Cordillera Andina habita también en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

La protección de esta zona es vital para la preservación del oso frontino en Venezuela, pero agrupa otro sinfín de repercusiones positivas, porque se están protegiendo las cuencas altas de los ríos Boconó, Masparro y Santo Domingo.

«Estos ríos surten importantes embalses para la generación hidroeléctrica, como lo son el Boconó Tucupido, la Central Hidroeléctrica Peña Larga, Masparro y José Antonio Páez, que generan en conjunto 325 megavatios, lo que lo convierte en la segunda región estratégica para la generación de energía hidroeléctrica después de la Central Hidroeléctrica Guri» ubicada en el estado Bolívar, agregó el ecologista.

El efecto protector que tiene el oso, que es la especie más emblemática de este corredor, está seguido por la protección de otro gran número de animales como tigrillos, pumas, venados, lapas y cachicamos.

Al respecto, el ministro de Ecosocialismo, Josué Lorca, destacó que el resguardo de estas áreas está «garantizando la protección de fuentes de agua, la protección de nuestra biodiversidad».

Uno de los sueños del Proyecto Oso Andino Guaramacal era lograr la declaración del Ramal de Calderas como parque, ahora siguen el camino que intentan trazar con gran esfuerzo para que el frontino pase en Venezuela de especie en peligro de extinción a vulnerable y tener las herramientas necesarias para conocer a detalle su situación real, entre ellas, avanzar en el estudio sobre su desplazamiento a través del uso de collares satelitales.

Sputnik

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¿Cuál es el origen de las vestimentas tradicionales de las cholitas?

 

¿Cuál es el origen de las vestimentas tradicionales de las cholitas?

Las ropas tradicionales de las mujeres andinas fueron impuestas por la Corona española, siglos atrás.

¿Cómo estás prendas hoy se convirtieron en símbolo de resistencia cultural? Sputnik consultó a especialistas en el tema para rearmar esta apasionante historia.

La mujer de pollera o falda, popularmente conocida como la cholita, es un ícono de Bolivia en el mundo.

En todas las poblaciones y ciudades de los Andes se puede ver a las señoras aymaras o quechuas en sus múltiples ocupaciones, generalmente cargadas de un inmenso aguayo, luciendo sus trenzas resguardadas por un sombrero borsalino.

Pero ¿de dónde provienen estas prendas?

¿Cómo la pollera se convirtió en un símbolo cultural tan fuerte para los pueblos andinos?

El golpe de Estado de 2019 conllevó una cadena de agresiones contra cholitas en todo el país, justamente porque representan la raíz indígena que no pueden ocultar las ciudades.

Sputnik conversó con especialistas en el tema, quienes ofrecieron sus miradas sobre la historia y la actualidad de las prendas típicas de las señoras indígenas de los Andes.

Lo primero que se debe tomar en cuenta es que las vestimentas tradicionales andinas fueron impuestas por la Corona española, en el siglo XVI.

Pero antes de que las prendas ibéricas fueran de uso obligatorio, «cuando todavía no existían leyes referidas al tema, los indígenas adoptaron rápidamente —de manera muy abierta y voluntaria— las vestimentas que traían los españoles», contó a Sputnik la historiadora Sayuri Loza.

Los españoles «llegaron con una carga muy fuerte de moda relacionada con el mundo árabe, donde se creaban las sedas, los damascos, los tejidos complejos, brillantes, que a los indígenas les encantaron.

Rápidamente se adueñaron de eso», afirmó.

Por este motivo, Loza comentó que el rey Felipe II (1556-1598) dictó una ordenanza sobre la vestimenta que debían llevar las y los originarios de América, debido a que «en la Corte no podían distinguir la proveniencia social de la gente.

No te olvides de que la vestimenta no solo era moda en esos tiempos.

También indicaba de dónde venían: si eran esclavos, si eran judíos, árabes, cristianos, españoles, franceses», explicó la historiadora.

Según la ordenanza de Felipe II, «los indígenas debían usar su ropa de indígena.

Los mestizos, ropa de mestizos. Inclusive, curiosamente se hablaba de cómo debían vestir las prostitutas, que no debían salir con joyas a la calle».

Quienes no obedecían, eran castigados con azotes y con multas monetarias.

Fátima Molina es artista y diseñadora de modas. En sus prendas procura fusionar el pasado originario con el presente globalizado: «Si hablamos de descolonizar, debería desaparecer esa indumentaria.

Pero eso es imposible, porque ya es un ícono nacional».

Vestimenta diseñada por Fátima Molina - Sputnik Mundo, 1920, 13.07.2021

Vestimenta diseñada por Fátima Molina.

Para Molina, en las vestimentas tradicionales andinas «es donde más fusión ha habido.

Ha habido una asimilación cultural tremenda desde que llegó la cholita.

Ahora hay un sincretismo tan grande entre materiales, pero acá ves la cholita cargando el aguayo (un tejido de lana de oveja), que era previo a la colonia.

Entonces ya es todo fusión», dijo a Sputnik.

«Las cholitas ya son icónicas, porque ves una cholita y piensas en Bolivia.

Pero en realidad, al principio, no era así», advirtió.

La moda en el siglo XVIII

Vestimenta de las mujeres andinas antes de la llegada de los españoles - Sputnik Mundo, 1920, 13.07.2021

Vestimenta de las mujeres andinas antes de la llegada de los españoles.

En 1780 se desató la rebelión de Tupac Amaru II en Cusco, ciudad del entonces Virreinato de Perú, que también abarcaba a las tierras altas de Bolivia.

El 1781, Tupac Katari lideró una revuelta contra la ciudad de La Paz que casi terminó con los residentes españoles, luego de un formidable cerco a la actual capital que se extendió por varios meses y mató de hambre a cientos de colonizadores.

«Cuando se levantó Tupac Katari, su planteamiento era claro: no más extranjeros, no más Colonia, no más España.

Volvemos a nuestras vestimentas, a nuestros dioses, a nuestros usos y costumbres», relató Loza.

El resurgimiento de la moda incaica incomodó a los españoles.

Entonces sacaron una nueva ordenanza.

Según la nueva normativa, «todos los indígenas estaban obligados a vestirse con los trajes de los españoles.

Del lado andino, se tenían que vestir como los campesinos españoles de Extremadura.

Del lado valluno [centro del país], debían usar el traje de Andalucía».

La historiadora contó que quienes vivían en ayllus, como se conoce a las comunidades indígenas, siguieron usando sus prendas tradicionales.

Pero los aymaras y quechuas que habitaban centros urbanos tuvieron que someterse a la moda impuesta.

«Los indígenas que estaban del lado de los españoles, que eran muchos, pues muy felices se vistieron, no se hicieron problema.

Aunque hubo algunos que pusieron resistencia», describió Loza.

Esta coexistencia entre la moda originaria y la colonizadora se extendió durante varias décadas, hasta que en Bolivia se iniciaron las batallas para liberarse del yugo español, transcurridas entre 1809 y 1825.

Cuando la independencia se puso de moda

Vestimenta de la chola durante inicios de la república - Sputnik Mundo, 1920, 13.07.2021

Vestimenta de la chola durante inicios de la república.

«Durante la guerra de la Independencia hay una confusión, ya que nadie seguía las reglas. Realmente se dio un cambio a inicio del siglo XX, con el ascenso del Gobierno liberal, porque los liberales buscaban ser modernos en el contexto mundial», indicó Loza.

Era 1900 y en se imponían tendencias como el art déco o el art nouveau.

«Eran los tiempos de la generación perdida, de los libros de Francis Scott Fitzgerald.

Las mujeres también comenzaron a liberarse.

Eso también se reflejó en Bolivia, donde buscaban ser modernos».

El surgimiento de la chola

Cholas de finales del siglo XIX - Sputnik Mundo, 1920, 13.07.2021

Cholas de finales del siglo XIX.

Los gobernantes de 1900 «quisieron cambiar el pasado.

Para ellos, el pasado era símbolo de vulgaridad, de atraso.

Entonces las autoridades liberales de Bolivia emitieron leyes municipales en las que mandaban que todos los indígenas se vistan con el traje occidental, y que las mujeres se vistan con polleras como las mestizas que vivían en la ciudad».

De esta manera, «se cambió totalmente la vestimenta.

Las indígenas obligatoriamente se pusieron la pollera.

Los varones hicieron resistencia, porque les mandaron a sacarse el lluchu [gorro tradicional andino] y que se pongan sombrero.

Los hombres se ponían sombrero, pero por debajo seguían usando lluchu«, describió Loza.

En comparación con la resistencia masculina, «la resistencia femenina ha sido mucho más interesante.

Ellas decidieron dejar de lado totalmente sus trajes indígenas», que consistían básicamente «en un traje entero tejido con chumpi, que es un cinturón con símbolos indígenas».

Remedios Loza, primera parlamentaria de pollera en Bolivia (1988) - Sputnik Mundo, 1920, 13.07.2021

Remedios Loza, primera parlamentaria de pollera en Bolivia (1988).

Las mujeres andinas abandonaron estas prendas «y se pusieron pollera, enaguas, se hicieron las trenzas.

La resistencia consistió en eso: lo hicieron tan suyo, que a estas alturas del siglo XXI todo el mundo identifica a la pollera con los indígenas bolivianos, antes que con Europa».

Por este motivo, durante los días previos y posteriores al golpe de 2019 decenas de mujeres de pollera en todo el país fueron agredidas por policías y civiles que desprecian las raíces originarias del Estado Plurinacional.

En la ciudad de El Alto, fundamentalmente, en esos días tuvieron lugar «movimientos fuertes que querían que se valore la dignidad de la mujer de pollera, que no es española, sino indígena», remarcó la historiadora.

«La pollera se respeta»

«¡La pollera se respeta, carajo!», corearon miles de alteños en movilizaciones posteriores al golpe de noviembre de 2019.

Lucian de Silenttio, escritor y gestor cultural del pueblo Aymara, indicó dónde está el origen de este fenómeno.

«El conflicto por defender a la chola tiene que ver con una reivindicación de algo impuesto, pero que ha sido apropiado por la sociedad de tal manera, que lo asume como propio», dijo a Sputnik.

Y agregó: «Ya no se cuestiona el origen o de dónde viene o cómo se producen sus prendas, porque se han apropiado.

Eso es, para mí, algo bueno que destacar».

Recordó que, en la ciudad de El Alto, donde vive, «la chola es parte de la identidad aymara.

No he visto que se haga conflicto de si su ropa es una imposición.

No hay esa revisión.

Se la ha asumido como parte de su identidad y de su construcción histórica.

Eso también es rescatable».

Rompiendo mandatos

Años atrás, para las mujeres indígenas andinas era imperativo usar pollera y otras prendas tradicionales.

Si usaban ropas de citadina, como traje y pantalón, se las criticaba por no seguir estas imposiciones.

«La vestimenta era muy difícil de contravenir.

Si había una mujer de pollera, sus hijas tenían que ser de pollera, también sus nietas.

Pero llegado un momento, a mediados del siglo XX, las hijas de las mujeres de pollera decidieron no usar más pollera», comentó Loza.

«Mucha gente lo ve mal.

Pero yo, como hija de una mujer de pollera que no usa pollera, entiendo que lo hicieron por varias razones», destacó la historiadora.

«Había una discriminación muy fuerte contra mujer de pollera. 

Para acceder a universidades o trabajos de oficina, necesitabas usar vestido y traje.

Si no usabas traje y no te ponías una falda corta, no te empleaban», explicó.

Además, a las hijas de las cholitas «la moda les llama la atención, como a todo el mundo.

Ellas quieren usar jeans, escotes, porque nos llega muy fuerte la globalización.

Las jóvenes quieren verse guapas, quieren verse sexis.

Hay un despliegue del erotismo y la sensualidad», iniciado a mediados de los 50 y que continúa hasta estos días.

Cuando la hija de una cholita no quiere seguir las imposiciones de indumentaria, la llaman birlocha.

 Este término generalmente «se usa de manera despectiva, porque te dicen que no estás siguiendo la costumbre de tu madre o tus abuelos.

Pero tampoco es una costumbre muy propia», objetó Loza.

Otras organizaciones, como el colectivo feminista Mujeres Creando, reivindican el concepto de birlocha, porque «la consideran un personaje que se ha sabido inventar, reinventar, y hoy se ha convertido en el empuje de la sociedad boliviana», según la historiadora.

Las cholitas ‘transformer’

Una cholita 'transformer' - Sputnik Mundo, 1920, 13.07.2021

Loza comentó que una parada tiene un costo de entre 150 y 200 dólares.

El sombrero, que llega a costar mil dólares, se vende por separado.

«Aunque las desprecien, las transformer son las que actualmente dictan la moda que va a llevar la mujer de pollera a futuro», evidenció Loza.

Y agregó: «Me parece hermoso que las mujeres decidan ponerse la pollera, que en un tiempo había sido tan vilipendiada y mal vista.

Ahora la consideran parte de sus raíces.

Es como una reconciliación con el pasado».

Sputnik

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La derecha odia la honradez y dignidad del gobierno de Allende. ¿Por qué?

 














La derecha odia la honradez y dignidad del gobierno de Allende. ¿Por qué?

Por

 Arturo Muñoz

 -

 11 septiembre, 2021 

Y no sólo la derecha.

Muchos izquierdistas ‘renovados’ así como las coaliciones que conforman el duopolio ni siquiera pueden compararse con él.

Menos aún podrían hacerlo los megaempresarios criollos, quienes  tienen una “yayita” que nadie olvida.

Arturo Alejandro Muñoz

Que la derecha odia escuchar y leer alabanzas o loas a Salvador Allende es un asunto incomprensible, pues de no haber existido el gobierno popular que encabezó el doctor socialista, esa derecha jamás habría logrado adueñarse –inmoralmente y a precios risibles- de tan elevado número de empresas públicas con las que contaba el Estado chileno hasta el mes de octubre del año 1973.

Convengamos, en primer término, que las principales empresas –las más grandes y rentables- existentes hasta ese año habían sido creadas por la actividad de los gobiernos, del fisco.

Los empresarios de entonces eran renuentes a arriesgar dinero en levantar una empresa cuyo rendimiento productivo y umbral de ganancias económicas resultaban desconocidos.

Para muestra, botones.

El violento terremoto que en el mes de enero de 1939 destruyó las ciudades de Chillán y Concepción cobrando más de treinta mil víctimas, apenas iniciado el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, otorgó al mandatario radical la posibilidad de crear la CORFO (Corporación de Fomento de la Producción), institución fiscal que durante más de cuatro décadas investigó, propuso, invirtió (dinero del estado chileno) e inició exitosamente actividades fabriles y productivas en áreas donde la empresa privada había asegurado que ‘no existía posibilidad alguna de gerenciar ni administrar nada’.

Sin embargo, la CORFO lo hizo.

Ahí estuvieron, en su momento, empresas de total éxito como CAP (Huachipato), ENAMI, SERCOTEC. INACAP, IFOP, SENCE, IANSA, ENDESA, la UTE, Centrales Hidroeléctricas, Chile Films, ENAP, MADECO, ENTEL, TVN, y una multitud de empresas (más de 300) de rubros varios, como textiles, metalmecánica, agrícola, maderera, pesquera, automotriz (Fiat, Citroën y Peugeot), vestuario, etcétera. Decenas (quizá centenares) han sido las pioneras empresas creadas por CORFO, las cuales, una vez demostradas sus capacidades ‘económicas’, fueron EXIGIDAS por los capitales privados como elementos aptos para la privatización.

Además, durante dos siglos los terratenientes criollos mantuvieron sus propiedades en el más absoluto nivel de “no producción”, puesto que el 60 % o el 70% de esos extensos kilómetros cuadrados o hectáreas de fundos y haciendas estaban improductivos, dejados a la mano de Dios, constituyendo simples e inútiles paisajes.

El presidente Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964) inició, aunque tibiamente, el proceso de reforma agraria que sería incrementado y terminado por los mandatarios Frei Montalva (1964-1970) y Allende Gossens (1970-1973) a través de instituciones como CORA, INDAP e INIA.

Una vez que esos gobernantes demostraron  que Chile sí podía ser una potencia en producciones frutícolas y madereras (todas ellas, hasta ese momento, administradas por el Estado), los inversionistas privados, histéricamente, exigieron al gobierno de turno (era entonces el momento de la dictadura militar) la “venta” (privatización o regalo, en realidad) de todas las empresas fiscales, incluyendo las agrícolas, lo que se efectuó vergonzosamente durante el último año del gobierno dictatorial pinochetista (principalmente en el segundo semestre de 1989), en condiciones insignificantes en su cuantía monetaria.

Fue, sin duda, el mayor robo conocido en la Historia de Chile.

Y para qué hablar de los ‘regalos’ efectuados por el duopolio Alianza-Concertación a mega empresarios particulares, como ocurrió con los glaciares del Norte (Barrick Gold), las salmoneras y bosques en el sur, las reservas de agua en la zona austral, el borde costero, el mar chileno, los nuevos minerales cupríferos, el litio, y un etcétera tan largo como nuestro país.

Ella es una de las razones por las que al gobierno de la Unidad Popular se le atacó por todos los flancos; los predadores requerían establecer el caos, el desabastecimiento, el mercado negro y el terror callejero como factores que avalaran  el golpe de estado, mismo que entregó centenares de empresas públicas a determinados empresarios.

¿Y ellos odian a Allende? ¿Por qué?

La respuesta, amén de lo ideológico, debe rumbear por otras causas que el mega empresariado y su prensa plumífera se obstinan en esconder.

En el gobierno de la Unidad Popular no hubo presos políticos, tampoco hubo asesinato de opositor alguno por el que se hubiese podido responsabilizar al gobierno, pero sí hubo una total y absoluta libertad de prensa, de opinión, de asociación, etc.

Y lo más importante, no existió corrupción en ninguna de las esferas del gobierno.

Tal es así que, una vez entronizada la dictadura, a todas las personas que habían ejercido cargos de ministros y subsecretarios en el gobierno de la Unidad Popular (y ello ocurrió de igual manera con el propio doctor Allende), se les investigó prolijamente sus haberes, sus cuentas bancarias, sus negocios y también se hizo lo mismo con sus familiares.

En los bandos derechistas y en los bandos golpistas el resultado sorprendió a muchos e indignó a varios.

No había manchas en ninguno de los investigados.

Habían sido honrados a carta cabal, e incorruptibles.

Eso es lo que molesta a esta derecha empresarial chilena que tiene como actitud perenne el hacerse casi gratuitamente de todo lo que es fiscal y vivir luego de las rentas que ello produce.

Irrita a la derecha  que el gobierno de Salvador Allende hubiese sido diáfano en estas materias, lo cual, por cierto, ninguno de los representantes del pinochetismo y del mega empresariado transnacional puede siquiera igualar.

Pero, no sólo a ellos les molesta lo mencionado en estas líneas, también saca de sus casillas a varios “izquierdistas renovados” que se convirtieron en alumnos -y luego en socios-  de los maestros del aprovechamiento, la corrupción y el robo al erario nacional.

Los ejemplos de esa sociedad de corruptos conformada por derechistas, centroderechistas y centroizquierdistas ‘renovados’ están a la vista: Corfo-Inverlink, Penta, Codelco, SQM, CAVAL, Dominga, Bancard-Exalmar, Johnson,  etc.

En asuntos de honestidad, transparencia y dignidad, un abismo insondable les separa de aquellos viejos izquierdistas que acompañaron al presidente Allende en los mil días de gobierno de la Unidad Popular.

Y ni qué decir si comparamos el gobierno de Salvador Allende (y a Allende mismo) con el gobierno (y la persona) de Sebastián Piñera.

Tomado de: https://werkenrojo.cl/

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