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experimentos macabros con humanos perpetrados por EE.UU.
Publicado lunes, mayo 04, 2015 por La Verdad
Oculta
Cámaras de gas, experimentos con seres humanos, infección
de personas de otras razas con las enfermedades peligrosas.
Aunque parezcan
métodos empleados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, son algunos
de los experimentos realizados por EE.UU. a lo largo de la historia.
Un artículo publicado en el portal globalconflict.ru recuerda los 13
peores experimentos con seres humanos realizados por EE.UU.
MKULTRA, Subproyecto 68
Fotografía de dominio público
MKULTRA fue un proyecto de la CIA que buscaba
encontrar maneras de controlar la mente, para lo que contrató al doctor Donald
Ewen Cameron para que encabezara experimentos.
En en el marco del Subproyecto 68, el doctor
sometía a los pacientes de su Instituto Memorial Allen en Montreal con
depresión bipolar o trastornos de ansiedad a una 'terapia' que les dejó serios
daños y alteró sus vidas de forma irreparable.
Así, entre 1957 y 1964, Cameron sometió a sus
pacientes a una terapia que sobrepasaba entre 30 y 40 veces las normas
establecidas.
Inducía
a sus pacientes a estado de coma con drogas durante meses y reproducía cintas
con declaraciones simples o ruidos repetitivos una y otra vez. Las víctimas
olvidaron cómo hablar, se olvidaron de sus padres y sufrieron amnesia grave.
Los experimentos se realizaban en ciudadanos
canadienses, probablemente porque la CIA consideraba demasiado arriesgado
realizar estas prácticas en estadounidenses.
Para lograr que el proyecto siguiera siendo
financiado, Cameron involucró a niños en los experimentos, induciendo en una ocasión a un niño a mantener
relaciones sexuales con un alto funcionario gubernamental, para luego utilizar
la grabación de esta escena en chantajes.
Soldados
en cámaras de gas mostaza A medida que se intensificaba la investigación de
armas químicas en los años 40 y para probar la eficacia de las armas y métodos
de defensa, el Gobierno de EE.UU. no vaciló a la hora de involucrar a personal
militar en sus experimentos, durante los que utilizaba gas mostaza y otros
productos químicos que dejaban quemaduras en la piel y destruían los pulmones
de los soldados, que ni siquiera sabían que formaban parte del experimento.
En una práctica que evoca las imágenes de la
Alemania nazi, encerraban a los soldados en cámaras de gas para probar máscaras
antigás y ropas de protección.
Entre
los agentes utilizados se encontraba la lewisita, compuesto que fácilmente
penetra la ropa e incluso la goma y que, al contactar con la piel,
inmediatamente provoca un dolor extremo, picor, hinchazón y erupción.
La inhalación del gas provoca sensación de
ardor en los pulmones, estornudos, vómitos y edema pulmonar. En cuanto al gas
mostaza, sus efectos son asintomáticos hasta aproximadamente 24 horas después
de la exposición, y sus efectos primarios incluyen quemaduras graves que se
convierten con el tiempo en ampollas llenas de fluido amarillo.
El gas mostaza tiene propiedades mutágenas y
cancerígenas que han costado la vida a muchas personas expuestas
Inmunidad para el monstruo da la cirugía
Fotografía de dominio público
Algunos de los experimentos más crueles con humanos durante
la Segunda Guerra Mundial fueron realizados por la Unidad 731 japonesa al mando
del comandante Shiro Ishii.
En el marco de dichos experimentos, perpetrados en el
nombre de la investigación biológica, extremidades de cuerpos humanos fueron
amputadas y luego cosidas en otras partes del cuerpo; las extremidades de las
víctimas fueron congeladas y volvieron a descongelarse, resultando en gangrena;
diversas bacterias y enfermedades se inyectaron en prisioneros para estudiar
sus efectos, etc.
Después de la Segunda
Guerra Mundial, Ishii fue arrestado, pero nunca llegó a pagar por sus crímenes,
ya que el general estadounidense Douglas MacArthur le concedió la inmunidad a
cambio de información bacteriológica obtenida mediante estos experimentos
macabros.
Pulverización de ciudades con agentes químicos Para investigar los
posibles efectos de un ataque químico,
las Fuerzas Armadas de EE.UU. y la CIA realizaron una serie
de simulaciones de ataques químicos y biológicos contra varias ciudades
estadounidenses a mediados del siglo pasado, entre ellos los siguientes: - La CIA dispersó el virus de tos ferina en la bahía de
Tampa, usando barcos. Como consecuencia estalló una epidemia que dejó 12
muertos.
- La Marina de guerra
roció San Francisco con bacterias patógenas. Muchos ciudadanos padecieron
neumonía.
- El Ejército soltó
millones de mosquitos portadores de la fiebre amarilla y dengue sobre Savannah,
estado de Georgia, y Avon Park, Florida.
El enjambre produjo a
sus ciudadanos muchos problemas respiratorios, fiebre tifoidea, y algunos niños
nacieron muertos.
Después de los ataques,
a las zonas afectadas llegaban militares disfrazados de trabajadores
sanitarios, con la intención secreta de estudiar los efectos a largo plazo de
todas las enfermedades mientras ayudaban a las víctimas.
Infección de guatemaltecos con enfermedades venéreas
En los años 40 miles de guatemaltecos fueron infectados con
sífilis, gonorrea o cancroide sin su conocimiento en el marco de una serie de
experimentos dirigidos por el médico estadounidense John Cutler y destinados
averiguar si la penicilina podía ser usada "para prevenir enfermedades de
transmisión sexual".
Para realizar sus
experimentos, el Gobierno de EE.UU. envió prostitutas sifilíticas a los presos,
enfermos mentales y soldados de Guatemala.
Si alguien lograba
evitar la infección, la enfermedad le era inoculada.
Una vez infectadas,
algunas víctimas eran tratadas con penicilina y otras no, para estudiar las
diferentes reacciones.
Alrededor de un
tercio de las víctimas no recibió penicilina. Más de 80 'participantes' en el experimento
murieron.
Experimentos secretos para estudiar los efectos de la bomba
atómica En el marco de un programa secreto para estudiar el efecto de elementos
radioactivos, el Gobierno de EE.UU. inyectaba a sus 'participantes' sustancias
altamente tóxicas como plutonio.
Estos experimentos
incluyeron la inyección de microgramos de plutonio a soldados en el marco del
proyecto Oak Ridge, e inyecciones posteriores a tres pacientes del Hospital de
Chicago.
De los 18 pacientes
que fueron utilizados para el experimento, solo cinco vivieron más de veinte
años después de la inyección.
Además de plutonio,
también se realizaron experimentos con uranio.
Así, entre 1946 y 1947, el doctor William Sweet inyectó
uranio a 11 pacientes del hospital de Massachusetts, bajo la financiación del
Proyecto Manhattan.
Inyecciones de 'agente
naranja' a los presos
Además de usar
ampliamente el 'agente naranja' como defoliante durante la Guerra de Vietnam
(lo que produjo varias enfermedades y mutaciones genéticas en generaciones
subsecuentes), el Gobierno de EE.UU. probó el peligroso producto tóxico en
presos voluntarios de una cárcel de Filadelfia, haciéndolo pasar por una
"investigación dermatológica".
Los experimentos, que se realizaron entre 1951 y 1974,
fueron encabezados por el doctor Albert Kligman.
Los presos recibían pagos por permitir la aplicación de
inyecciones de dioxina, uno de los componentes del 'agente naranja'.
Entre los efectos que sufrieron los presos figuran las
erupciones (cloracné) en las mejillas, detrás de las orejas, axilas e ingle.
Operación 'Paperclip'
La denominada 'Operación Paperclip' se remonta al fin de la
Segunda Guerra Mundial, cuando la derrota del Tercer Reich ya se presentía en
el horizonte.
La CIA, sin el
conocimiento ni la aprobación del Departamento de Estado, trasladó a EE.UU.,
junto con sus familias, a más de 700 científicos nazis especializados en
cohetes, armas químicas y experimentación médica.
Para limpiar su
nombre y hacer posible su entrada en EE.UU., fueron reescritos numerosos
documentos, y gran parte de la información relacionada con la operación aún
está clasificada en absoluto secreto.
Infección de puertorriqueños
con cáncer
En 1931 el doctor Cornelius Rhoads recibió la financiación
del Instituto
Rockefeler para realizar una serie de experimentos en Puerto Rico.
Durante la
investigación, Rhoads infectó a cientos de ciudadanos puertorriqueños con
células cancerígenas.
Trece de ellos murieron. En noviembre de 1931, en una carta
a su compañero de Boston, describía
a los puertorriqueños como "la raza más sucia, más perezosa, más
degenerada y más ratera que jamás haya habitado este planeta". "Yo he
hecho lo mejor que he podido para adelantar el proceso [del exterminio de la
población] matando a 8 y trasplantándoles el cáncer a varios más.
Esto último no ha causado muertes todavía… La cuestión de la consideración
por el bienestar de los pacientes no juega papel alguno aquí —de hecho,
todos los médicos se deleitan en el abuso y tortura de los desafortunados
sujetos", rezaba la carta.
Tratamiento de cáncer con dosis extremas de radiación
Entre 1960 y 1971, Eugene Saenger, radiólogo de la
Universidad de Cincinnati (Ohio, EE.UU.), llevó a cabo un experimento
consistente en exponer a 88 pacientes con cáncer, pobres y en su mayoría
negros, a radiaciones en todo el cuerpo.
Las víctimas no firmaron ningún formulario de
consentimiento, ni fueron informados de que el Pentágono financiaba el estudio.
Simplemente les dijeron que recibirían un tratamiento que
les podría ayudar. En una hora
recibieron el equivalente a cerca de 20.000 radiografías, sufriendo en
resultado náuseas, vómitos, dolor de estómago severo, pérdida del apetito y
confusión mental.
Un informe de 1972 concluyó que hasta una cuarta parte de
los pacientes murieron a causa de la radiación.
LSD
Entre los años 1953
y 1964, la CIA realizó experimentos en los que suministraban a miles de civiles
y militares estadounidenses la droga alucinógena LSD y otras sustancias sin que
los pacientes lo supieran.
Prostitutas pagadas por la CIA atraían a los clientes a los
burdeles, donde estos eran tratados con LSD y otras
sustancias, y monitoreados después a través de espejos de un solo sentido.
Otros experimentos se llevaron a cabo en playas, bares y
restaurantes donde los agentes supuestamente colocaron la droga en las bebidas
de los clientes.
Algunas de las víctimas que participaron en las pruebas
sufrieron convulsiones y paranoia, mientras que otros murieron.
Proyecto 4.1
El Proyecto 4.1 fue
un estudio médico realizado en los nativos de las islas Marshall, que en 1952
fueron expuestos a lluvia radioactiva tras una prueba nuclear en el atolón de
Bikini.
United States Department of Energy
En lugar de informar a los residentes de la
isla de su exposición y de tratarlos mientras eran estudiados, EE.UU. prefirió
simplemente esperar y ver los resultados de la exposición.
Después de la primera década, la cantidad de
los niños con cáncer de tiroides creció significativamente por encima de los
índices normales.
En 1974, casi un tercio de los isleños habían
desarrollado tumores.
Experimento Tuskegee
National Archives and Records Administration
En 1932 médicos financiados por el Gobierno
de EE.UU. realizaron en Tuskegee, Alabama,
un experimento que tenía como objetivo estudiar la progresión natural de la
sífilis sin la ayuda de tratamiento.
A lo largo de 40 años, 399 pacientes
sifilíticos, la mayoría de ellos pobres, negros y analfabetos, creyeron que se
les estaba proporcionando asistencia médica estatal gratuita, mientras que, en
realidad, no recibían tratamiento alguno y ni siquiera sabían que tenían
sífilis.
Al mismo tiempo, los médicos seguían
controlando su estado de salud para ver si se daba algún caso de autocuración de la enfermedad.
Al final del estudio, solo 74 personas de los
enfermos seguían con vida, mientras que 28 pacientes murieron directamente a
causa de la sífilis, otros 100 murieron a causa de complicaciones relacionadas
con la enfermedad, 40 esposas de los pacientes resultaron infectadas y 19 niños
nacieron con sífilis congénita.
TOMADO DE: http://www.laverdadoculta.com.ar/





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