Guerra, terrorismo, crisis económica: del imperio
contra los pueblos. (2)
Enviada por el autor a TunSol*Ramón
Pedregal Casanova.

*
Ramón Pedregal Casanova es autor de “Dietario de crisis”, lo encuentras en
Libros libres, de rebelion.org; y es autor de “Siete Novelas de la Memoria
Histórica. Posfacios”, edita Fundación Domingo Malagón.
El mundo que construye el imperio a su imagen y
semejanza es un mundo de terror, los últimos ejemplos en Venezuela, Ecuador,
Bolivia, Argentina, la constante agresión a Cuba con la ocupación de parte de
su territorio y el bloqueo más largo de la historia, Haití, … y en el norte de
África, y en Oriente Próximo y Lejano, ….y en África, y en Europa, …
Intervenciones militares directas, intervenciones a través de organizaciones
creadas para ello, con financiación mercenaria, con presiones económicas, con
bloqueos, … Obama declara en la Cumbre de Panamá que lo sucedido (lo que ha
hecho el imperio) antes de que él naciese no le importa. Terrible. ¿No le
importa las consecuencias, el presente?. En la misma cumbre se pidió que el
imperio sacase sus bases militares de Sudamérica. ¿Han oído algo al respecto?.
El silencio de quienes teniendo el deber de informar, denunciar, hacer público
el crimen imperial, es también terrible.
En esta segunda parte sobre el libro firmado por
Michel Collon, Noam Chomsky, James Petras y Fidel Castro, se empieza con la
tercera intervención, autor James Petras, título: “Los intelectuales y la
guerra: de la retirada a la rendición”. Comienza con una denuncia:
“La oposición de los intelectuales izquierdistas occidentales a la devastadora
guerra de Washington en Afganistán se ha prácticamente desintegrado”.
Hoy, años después de esta declaración, como
resultado de las campañas estadounidenses tenemos al mundo de la intelectualidad
apartado de todo compromiso, o en la órbita del “imperialismo humanitario”,
término que emplea Petras para referirse a los intelectuales que ante las
guerras de EEUU, mientras ese gobierno dice defender los Derechos Humanos, se
ponen tras su propaganda apoyando la violencia que el imperio desata.
Carter emprendió guerras contra los países
mencionados bajo el paraguas de la defensa de los DDHH, y los intelectuales
occidentales quedaron cogidos al imperio con esa retórica. Pero no sólo ellos,
muchas organizaciones que se presentaban como de izquierda, así como feministas
occidentales, defendieron la intervención de EEUU en los derrocamientos para
poner a la reacción más retrógrada, como en el caso de Afganistán, para lo que
“EEUU y sus estados clientes reclutaron a decenas de miles de voluntarios
fundamentalistas en todo el mundo árabe. Procedieron a destruir las escuelas
mixtas, las instituciones seculares, y a degollar a cientos de mujeres que
enseñaban en las escuelas rurales y a los campesinos que habían recibido
tierras del programa de reforma agraria del gobierno secular. … Mientras los
diversos señores de la guerra retrógrados avanzaban contra las tropas afganas y
soviéticas combinadas, violaban y asesinaban a miles de mujeres trabajadoras,
obligaban a miles de doctoras y maestras a huir de los campos y a confinarse en
sus casas y a vestir la burka”.
La campaña estadounidense enarbolaba como excusa
los DDHH. El encubrimiento del verdadero objetivo se repetiría en todas y cada
una de las intervenciones, y fueron imponiendo entre quienes se suponía
antiimperialistas la “nueva forma de pensar”. Petras escribe: “Al encontrar una
base común con los intereses y las políticas estadounidenses, los intelectuales
comenzaron el proceso de socavar toda la noción de imperialismo como el
principal carácter definitorio de EEUU”. Después vendría Irak y Yugoslavia, y
los intelectuales acabaron defendiendo “la guerra humanitaria”, aunque, como
señala el autor, ante el terror que Israel, ocupante de Palestina, practicaba,
el silencio se había generalizado hacía mucho tiempo; así rendían pleitesía al
ocupante para que no se les acusase de “antisemitas”.
“Como en toda guerra imperial anterior, la
izquierda oportunista evita los temas fundamentales, concentrándose en aspectos
secundarios. Para justificar su hipocresía política se concentran en, y
amplían, cualquier y todo defecto en las políticas y prácticas del régimen que
se opone al poder imperial. … Los intelectuales evitan los temas fundamentales:
la autodeterminación, el anticolonialismo, la imposición imperial de un régimen
cliente, y la lógica de las invasiones pasadas, presentes y futuras”.
Y es que la postura de la mayoría de los
intelectuales es de colaboración, se sabe porque su silencio es la
manifestación en contra de su papel social, y porque en caso de verbalizar su
postura o se manifiestan asepticos o se fijan en inconsistencias
como forma de asimilación al imperio, verdadero causante de la situación por la
que pasa el mundo.
————
La cuarta y última parte del libro, titulada “El
terrorismo, la guerra y la crisis económica”, recoge las palabras del
“Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 2 de noviembre de 2001, en la
Televisión Cubana, sobre la actual situación internacional, la crisis económica
y mundial y la forma en que puede afectar a Cuba”.
Así se presenta a nuestra lectura el detallado
documento. La exposición exhaustiva y ordenada la convierte en una lección con
la que comprender el porqué del momento crítico en que vive el mundo.
Comienza con la indicación sobre mediados los años
90, y cómo el imperialismo sin ninguna potencia que le frene entra en una nueva
etapa histórica. Su poder se va a extender sin apreciar enseñanzas de ningún
tipo. Comienza por la expansión del capital financiero. El capitalismo apuesta
por el beneficio inmediato e intangible, de modo que abandona el sistema
productivo en gran parte y el comercio. Con ello recrea una situación de
ganancias ficticias y en la que el resto de la población mundial queda relegada
como un sobrante. “Un elemental análisis bastaba para comprender que aquella
situación era insostenible”, concluye Fidel Castro.
A partir de aquí va exponiendo lo que sucede año
tras año desde 1997, “estalla la primera gran crisis del mundo neoliberal
globalizado”. 1998, 1999, 2000, 2001, los organismos internacionales del gran
capital, FMI, BM, OCDE, CE y otros, se ven obligados a cambiar a la baja todos
sus planes. Y Fidel Castro nos aporta los datos sobre el retroceso
del crecimiento que el mismo día 10 de septiembre del 2001, el día antes
al derrumbe de las Torres Gemelas, publicó el FMI, en el documento se puede ver
cómo desde el otoño del 2000 la economía mundial, de EEUU, Japón y Europa
entran en caída libre y se reducen en un solo año a la mitad, a menos de la
mitad o a cero, el desempleo se multiplica, la capacidad industrial retrocede
como nunca y las bolsas se frenan.
Pero es que 3 días antes del 11 de septiembre
se nos dice que llegaban las peores noticias nunca vistas. La crisis estaba
servida. Todos los periódicos económicos presentaban un panorama dantesco, los
datos ofrecidos indican que el capitalismo se ha metido en la peor tormenta
conocida. “Como puede apreciarse, la crisis económica no es consecuencia de los
ataques del 11 de septiembre y de la guerra contra Afganistán. … La crisis es
consecuencia del estruendoso e irreversible fracaso de una concepción económica
y política impuesta al mundo: el neoliberalismo y la globalización neoliberal”.
Y la crisis del capitalismo arrastra otros dos
problemas: el terrorismo y la guerra, y se expone el momento por el que pasa el
mundo. Con ello, Fidel abre las páginas en las que va a analizar la situación
de Cuba: el turismo desde el “periodo especial”, el peso cubano, beneficios de
la población, Cuba bajo el bloqueo yanqui, saldos económicos, la
convertibilidad de la moneda. A pesar de la crisis capitalista y la presión
sobre Cuba, la resistencia de la Revolución ofrece datos esperanzadores que han
ido afianzando la economía cubana, salarios, pago por resultados, desempleo,
días que se sufrían apagones, consumo, protección del medio ambiente, servicio
de agua potable, gasificación, telefonía, vivienda, educación, … “Es
innecesario hablar de ideas y del colosal proyecto social que ustedes conocen y
que nos conduce a un socialismo mucho más justo y perfecto y a la meta de
convertirnos en el pueblo más educado y culto del mundo”, declara Fidel Castro.
Y recuerda el papel que ha jugado el pueblo cubano, hoy más unido que nunca,
mejor preparado, con justicia social, mejor organizado, más eficaz y más
disciplinado. A esto añade lo ocurrido a quienes abandonaron el socialismo por
el capitalismo.
Tras el 11 de septiembre condena el acto terrorista
y advierte de lo inútil de buscar en la fuerza la solución a los problemas: “La
comunidad internacional debe crear una conciencia mundial contra el terrorismo.
… Más valdría un gigantesco altar a la paz, donde la humanidad rinda tributo a
todos los que hayan sido víctimas inocentes del terror y la violencia ciega,
sea un niño norteamericano o un niño afgano.
Lo dice un adversario de la política de Estados
Unidos, que cree tener una idea de la historia, la psicología y la justicia
humana; no un enemigo.
Si está probado que a Estados Unidos sus amigos le
temen pero no lo estiman, Cuba no teme en lo más mínimo el inmenso poder de ese
país pero es capaz de estimar a su pueblo”.
Este es un libro de palabras verdaderas, de
significados ciertos, de pedagogía política que no debe dejar de leer.
Título: La guerra global ha comenzado. Michel
Collon; La nueva guerra contra el terror. Noam Chomski; Los intelectuales y la
guerra: de la retirada a la rendición. James Petras; El terrorismo, la guerra y
la crisis económica. Fidel Castro.
Editorial: Hiru (colección Sediciones nº 19).
Título: La guerra global ha comenzado. Michel
Collon; La nueva guerra contra el terror. Noam Chomsky; Los intelectuales y la
guerra: de la retirada a la rendición. James Petras; El terrorismo, la guerra y
la crisis económica. Fidel Castro.
Editorial: Hiru (Colección Sediciones, nº 19
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