martes, 11 de agosto de 2015

Carta de Jamaica 200 años

RAÍCES CCS


Muy pronto se cumplirán 200 años de la escritura de la carta enviada por Simón Bolívar al señor Henry Cullen, residente en Falmouth, cerca de Montego Bay. en respuesta a otra misiva enviada por él.
El documento en cuestión en español, fue encontrado por Amílcar Valera en el Archivo Histórico del Banco Central de Ecuador, en Quito, el cual contiene un párrafo que no se publicó en el texto que se conocía hasta hoy.
El nombre original del escrito es “Contestación de un Americano Meridional a un caballero de esta isla”. El original más antiguo que se conocía es el manuscrito borrador de la versión inglesa conservado en el Archivo Nacional de Colombia (Bogotá), en el fondo Secretaría de Guerra y Marina.
La primera publicación conocida de la Carta en castellano apareció impresa en 1833, en el volumen XXI, de la Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador, compilada por Francisco Javier Yánez y Cristóbal Mendoza.
La Comisión Presidencial para la Conmemoración del Bicentenario de la Carta de Jamaica publicó recientemente la versión en español, utilizando la ortografía original  y anexando unas líneas que fueron borradas de la versión en inglés.
Son varios los puntos importantes que pudieran resaltarse de esta misiva. En primer lugar está el conocimiento demostrado por el Libertador de la situación vivida en Europa.
Luego está el análisis realizado sobre la situación de la América hispana  y la oportunidad que se le presentó cuando España, huérfana de marina y de un ejército fuerte en estas latitudes, dejó abierta la posibilidad de liberación de las provincias que mantenía en ultramar.
También es de destacar la profundidad del tratamiento que da Bolívar a las nuevas ideas de los enciclopedistas sobre los sistemas de gobierno que deben sustituir al absolutismo moribundo de la Europa en momentos cuando es derrotado Napoleón Bonaparte en Waterloo en junio de ese mismo año.
Está también el análisis que realizaba a la situación de los habitantes de estas naciones, cuya importancia estaba reducida a ser los siervos de los españoles, sin considerar que los verdaderos hijos nacidos de la mezcla entre blancos e indios eran los llamados a ejercer los altos cargos del gobierno y la administración de sus recursos.
Aquí también vislumbra la unión de Nueva Granada y Venezuela para la formación de Colombia con una capital que llevaría el nombre de Las Casas.
LIBROS> Tierra Firme un libro para conocer nuestros ancestros
Libro Tierra Firme
Tierra Firme es un estudio de las diversas etnias que poblaron a Venezuela y Colombia en los tiempos precolombinos por parte del etnólogo Julio César Salas, nacido en Mérida el 11 de enero y muerto en la misma ciudad el 15 de abril de1870. Es reconocido como uno de los primeros científicos sociales venezolanos.
En esta publicación se asientan sus estudios sobre los diversos aspectos analizados sobre las culturas que encontraron los europeos en tierra firme. Aquí pueden encontrarse mencionadas las diversas tribus que poblaron el territorio y los sistemas de gobierno que se daban estos hombres primitivos.
Igualmente pueden conocerse sus alianzas para combatir a los enemigos comunes, sus sistemas de comercio y las formas usadas para producir sus alimentos a través de la agricultura.
Julio César Salas fue un precursor del análisis crítico de la existencia de las culturas encontradas por los europeos, lo que muchos de sus contemporáneos dieron por llamar Arqueología Social.
Entre sus obras se encuentran: Civilización y Barbarie, Los Indios Caribes, Orígenes Americanos y Lecciones de Sociología. Fue miembro de la Academia Nacional de la Historia de Colombia, Individuo de Número de la Sociedad Americanista de París, fundador y director de la Sociedad Venezolana de Americanistas; miembro de la Sociedad de Geografía e Historia de Costa Rica, fundador de la Cátedra de Sociología de la Universidad de Los Andes y miembro correspondiente Extranjero de la Academia de la Historia de Argentina y Cuba.
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INDEPENDENCIA>Los seres originarios de ultramar
Los habitantes de las tierras a donde llegaron los europeos en el siglo XV tenían modos de vida, costumbres, tradiciones, religión, lenguaje, vestimentas, ritos  y juegos que no llegamos a conocer en su totalidad por la falta de una escritura que legara a las generaciones posteriores toda aquella riqueza ancestral que hoy pudiera servir para enriquecer la cultura de la humanidad.
Sin embargo, etnólogos, paleontólogos, historiadores, antropólogos, folcloristas y muchos otros estudiosos de los fenómenos sociales, se han dado a la tarea de recopilar elementos que pudieran salvar algunos vestigios de esos conglomerados humanos.
De estos estudios se desprende la existencia de sociedades con sistemas comerciales, como los Chibchas, Achaguas, Salivas, Betoyes, Caribes y otras naciones que iban más allá del trueque, utilizando monedas. Los Chibchas crearon pequeños discos de oro sin inscripciones para sus intercambios, mientras que los otros solían crear discos con conchas de moluscos, las cuales perforaban y ensartaban con cuerdas.
También se han encontrado formas de medir los tiempos entre estos seres. Los movimientos de la luna y el sol eran utilizados para expresar las distancias temporales. Podían decir, por ejemplo, que tal lugar estaba a tres lunas de recorrido o que tal persona había nacido hacía tal cantidad de lunas.
Las observaciones de Fray Pedro Simón, Bartolomé de las Casas, Alejandro Humboldt,  Jean-Baptiste Boussingault, el padre Matías Ruiz Blanco y muchos otros llevaron a conocer también la forma de alimentarse de los primitivos habitantes de estas comarcas. Encontraron estos estudiosos la existencia de tribus nómadas, dedicadas al peregrinaje constante, cuya alimentación se basaba en la cacería de animales silvestres y a la ingesta de frutos que tomaban de los árboles encontrados en los montes o las sabanas.
Entre estos se pueden mencionar a los motilones, Pijaos, Zaparas, Colimas y muchos otros que habitaban los territorios que hoy se conocen como Colombia o Venezuela.
Estaban otros pueblos dedicados a la agricultura, con organizaciones más estables. Los Chibchas, ubicados en las serranías andinas y los Achaguas, en las márgenes del río Apure, tenían sistemas de siembras e incluso de regadíos que les permitían mantener cosechas de diferentes tipos de maíz, yuca, papas, cacao, frijoles, auyamas y muchos otros alimentos que les servían de sustento.
Este alimento se combinaba con las proteínas que obtenían a través de la caza de animales como venados, báquiros, lapas, Chigüires, babas y muchos otros que abundaban por los alrededores, para lo cual hacían uso de sus arcos, flechas, hachas y cerbatanas.
En muchas oportunidades se llegó a decir que tribus de la etnia Caribe, incluían en su alimentación la carne humana, lo cual es una verdad a medias, por cuanto los miembros de estas agrupaciones sólo lo hacían como rituales para obtener la fiereza de sus enemigos al finalizar las batallas, limitándose a órganos como el corazón, donde pensaban estaba la valentía de los guerreros.
IGOR GARCÍA / CIUDAD CCS
TOMADO DE: http://www.ciudadccs.info/

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