martes, 22 de septiembre de 2015

¿Existe en México alguna fuerza política parecida a Podemos y Syriza?


Publicado: 21 abr 2015 19:46 GMT - RT

En México está ganado impulso el partido Movimiento de Regeneración Nacional, más conocido por su acrónimo Morena. El profesor John Ackerman opina que ese partido de protesta tiene gran potencial porque intenta "congregar el espíritu revolucionario". 

Los últimos acontecimientos con los 43 normalistas en el estado de Guerrero, entre otros problemas, impulsaron el levantamiento de la indignación popular en México, subraya el escritor y catedrático John Ackerman en una entrevista con Max Keiser.

"Hay un importante foco de protesta popular" en México, que con el tiempo puede ser más fuerte aún que Syriza en Grecia o que Podemos en España, sostiene. En el contexto de esa "revolución mexicana", habla sobre el movimiento de izquierda Morena, reconocido como partido político en 2014.     

"Si Morena consigue crear un movimiento verdaderamente importante con miras a conquistar el poder, México podría ser un ejemplo de poder popular aún mejor que Grecia o España, porque estos dos últimos países pertenecen a Europa y como tales no tienen esa larga tradición de resistencia contra el colonialismo. Tampoco tienen una revolución como la mexicana en 1910 (...) con una de las constituciones más avanzadas de la época", dijo.

Morena surgió en 2011 como asociación civil y fue fundado por el excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. A mediados de 2014, el Instituto Nacional Electoral lo reconoció oficialmente como partido político.

"Morena lucha por construir un México plural, incluyente y solidario (...) Un país libre y soberano, verdaderamente independiente, que participe en la globalidad sin rendirse a los imperios", reza el programa del partido.


México: Normalistas atacan la Fiscalía de Guerrero en el aniversario del caso Iguala

Publicado: 21 sep 2015 22:46 GMT | Última actualización: 21 sep 2015 23:33 GMT - RT
 
Reuters / Henry Romero
Centenares de estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, acompañados por algunos de los padres de los 43 normalistas desaparecidos protagonizaron una protesta en la Fiscalía General del Estado. La misma se llevó a cabo en el marco de las acciones que se celebran para conmemorar el primer aniversario del caso Iguala. 
Los manifestantes irrumpieron en la sede de la Fiscalía General, donde pegaron en las paredes imágenes de los normalistas desaparecidos. Asimismo rompieron cristales e hicieron pintadas en las paredes.
"Las protestas de hoy son para demandar la presentación de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos el 26 de septiembre porque el gobierno no ha resuelto esta, que es la principal demanda del movimiento", según Vidulfo Rosales Sierra, abogado de familiares de los 43 normalistas, citado por Economíahoy.mx.

Allegados a los normalistas, activistas y estudiantes han anunciado que intensificarán las protestas durante la semana en que se cumple un año de los ataques en Iguala. Para el miércoles está programada una huelga de hambre de 48 horas en el centro de Ciudad de México, mientras que el sábado 26 de septiembre habrá una gran movilización.

El 26 de septiembre de 2014, estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa trataron de tomar varios autobuses en Iguala para utilizarlos en su protesta, cuando un grupo de policías locales y de individuos armados desconocidos abrieron fuego contra ellos. Seis personas fallecieron, 17 resultaron heridas y 43 estudiantes permanecen desaparecidos. 

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Normalistas irrumpen en Fiscalía de Guerrero

Por Sergio Ocampo, corresponsal lun, 21 sep 2015 11:17 La Jornada
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En la jornada de protesta en las instalaciones de la Fiscalía de Guerrero participaron algunos padres de los normalistas. Foto: Sergio Ocampo
Chilpancingo, Gro. Estudiantes de la Normal de Ayotzinapa incursionaron en las instalaciones de la Fiscalía General del estado de Guerrero (FEG), esta mañana, para exigir castigo a los responsables de la desaparición de los 43 normalistas -el 26 de septiembre de 2014, en Iguala-, así como del crimen de otras seis personas. 

Durante la incursión, los estudiantes causaron destrozos al interior del inmueble de la FEG; poncharon llantas de vehículos oficiales, rompieron parabrisas de los automóviles y cristales del inmueble. Asimismo, pegaron las fotografías de los 43 desaparecidos en los ventales de la Fiscalía. 

En la jornada de protestas participaron algunos padres de familia, encabezados por Felipe de la Cruz y Melitón Ortega.
Los contingentes se han retirado y en estos momentos denuncian que se les impide el regreso a su escuela por parte de policías federales ubicados en el entronque a la carretera a Tixtla.

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Ayotzinapa: verdades y mentiras históricas

por Silvia Ribeiro

La Haine - 20/09/2015



El 26 de septiembre se cumple un año de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa

De la muerte de seis personas –entre ellas tres estudiantes asesinados a quemarropa– y decenas de heridos, por el ataque de fuerzas oficiales en Iguala, Guerrero. A un año de estos gravísimos hechos, que concitaron interminables ecos de protesta y solidaridad en todo el país y el mundo, seguimos sin respuestas: ¿qué pasó con los estudiantes y dónde están?, ¿por qué los atacaron salvajemente?, ¿quién coordinó el ataque en el que participaron policías municipales, estatales, federales y Ejército?
Pero así como la muerte y desaparición de los estudiantes de esta modesta y ejemplar escuela unió a mucha gente y movimientos desde entonces, rasgando irreparablemente el manto de ocultamiento sobre la represión y las desapariciones forzadas en México; ahora un informe de expertos independientes sobre Ayotzinapa vuelve a marcar un hito contra la impunidad, sentando un precedente único en América Latina.
El 6 de septiembre 2015, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes sobre Ayotzinapa (GIEI), comisionado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, presentó su informe de 560 páginas, resultado de seis meses de investigación, que con extrema minuciosidad y rigor hizo añicos la llamada verdad histórica del gobierno.
Obligado por la amplia reacción nacional e internacional, distintos niveles de gobierno construyeron una versión falseada de lo que pasó en Iguala el 26 y 27 de septiembre 2014, incluido que los estudiantes fueron a la ciudad a agredir un acto de la presidenta del DIF (esposa del entonces alcalde de Iguala); que el secuestro y supuesta muerte de los estudiantes fue responsabilidad de un cártel de narcotráfico y que si hubo policías eran manzanas podridas vinculadas a éste. J. Murillo Karam, entonces procurador general, dio por cerrado el caso afirmando que los estudiantes fueron quemados por sicarios en el basurero de Cocula, y sus cenizas arrojadas al río San Juan, de las que luego un instituto austriaco logró reconocer ADN de uno de los estudiantes.

La relación del gobierno con los familiares de las víctimas ha sido todo el tiempo irrespetuosa y hasta cruel, importándole siempre más el efecto mediático que informar y dialogar con ellos.

El GIEI, integrado por Alejandro Valencia y Ángela Buitrago (Colombia), Claudia Paz (Guatemala), Francisco Cox (Chile) y Carlos Beristáin (Estado español), hizo lo opuesto. 
Explican que se centraron en cuidar las víctimas y sus familiares, que la relación con ellos “…ha sido clave en todo el proceso. El informe trata de recoger su experiencia, porque en ella habitan muchos aprendizajes del impacto de la desaparición forzada y de la influencia que tiene el trato de autoridades del Estado y organizaciones sociales”.

Paso a paso, confrontando documentos oficiales, hablando con muchos actores a los que pudieron acceder –el Ejército se niega a ser entrevistado–, el informe demuestra con implacable rigurosidad muchos puntos que desarman la versión oficial. Documentan que fue un ataque masivo (seis muertos, 43 desaparecidos, más de 40 heridos y 80 víctimas de persecución) en nueve distintos escenarios de ataque, durante más de tres horas. Fue concertado: policía municipal, estatal, federal y Ejércitomonitoreaban desde horas antes, por el sistema de comunicación C-4, que estudiantes de Ayotzinapa iban en autobuses y dónde se encontraban. Curiosamente, en el registro del C-4 hay dos vacíos justamente a la hora que desaparecen los estudiantes. Todos esos cuerpos oficiales participaron agrediendo o como observadores en los ataques en uno o varios de los nueve escenarios. Testigos confirman que hubo una coordinación general y estructura de mando jerárquica en todo el operativo.

El GIEI constata que llevarse y retornar autobuses es una práctica usada por estudiantes rurales y nunca había sido reprimida de esta forma; que los estudiantes no iban armados, que no se dirigían a Iguala y lo hicieron al no poder llegar a su destino; que llegaron mucho después de finalizado el acto de la esposa del alcalde; que existía un quinto autobús que posiblemente estaba cargado de heroína y que los estudiantes tomaron sin saberlo (ese autobús fue desaparecido de las evidencias y las declaraciones iniciales de su chófer fueron muy distintas de su declaración posterior). 
El GIEI sugiere que el transporte de droga en autobuses de servicio público podría explicar por qué el ataque se centró en impedir que los estudiantes dejaran Iguala.

Un hito central del informe es el análisis de José Torero, técnico de renombre mundial en dinámica de fuegos, que demuestra que no pudo haber en el basurero de Cocula una pira suficiente para incinerar 43 cuerpos, lo cual requeriría 60 horas, 13 mil 330 kilogramos de neumáticos, generando una llama de siete metros y un penacho de humo de 300 metros, lo cual no fue visto por ningún vecino, además de que el intenso calor hubiera causado un incendio forestal, de lo cual no existe seña. El GIEI constató que los supuestos perpetradores de la quema fueron torturados.

Según anota Anabel Hernández, su verdadero crimen fue ser albañiles que viven cerca, pobres y sin medios para defenderse, que fueron torturados y amenazadas sus familias, para hacerlos confesar crímenes que no cometieron. (Hernández y Fisher, Proceso 13/9/15). El GIEI señala que las declaraciones de esos albañiles son contradictorias y no coinciden en tiempos, lugares y personas.

Hay muchos más datos e importantes recomendaciones en este informe histórico (http://www.lahaine.org/informe-ayotzinapa) que no nos trae los estudiantes desaparecidos, pero limpia el horizonte de mentiras y nos conforta en la búsqueda. ¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!
* Investigadora del Grupo ETC
La Jornada

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Evidencias de Cocula debieron ser desechadas: peritos argentinos

Por Blanche Petrich vie, 18 sep 2015 12:36 La Jornada
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Peritos durante la búsqueda de pistas de los 43 normalistas en el tiradero de Cocula. Foto Jesús Villaseca / Archivo

México, D.F. El Equipo Argentino de Antropólogos Forenses (EAAF) estableció desde el 7 de febrero que gran número de evidencias presentadas para sustentar la versión oficial de la PGR –que determinó que los muchachos fueron asesinados, incinerados en el basurero de Cocula, sus cenizas trituradas y arrojadas dentro de bolsas en el Río San Juan– debieron ser desechadas por las “serias irregularidades” que se presentaron en su recolección, resguardo y análisis pericial.

“No existen –aseguró el equipo en un extenso comunicado del 7 de febrero– elementos científicos suficientes por el momento para vincular los restos hallados en el basurero con aquellos recuperados, según la PGR, en el río”.

El EAAF tampoco avaló el “hallazgo” que anunció la PGR, según el cual el Laboratorio de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck había logrado identificar que uno de los restos óseos enviados por el gobierno federal y los forenses argentinos para su análisis especializado correspondiera al joven Alexander Mora Venancio.

Aunque había un acuerdo de que el EAAF y la PGR realizarían juntos las investigaciones y los peritajes, el 29 de octubre los forenses coadyuvantes no fueron convocados a la operación en las orillas del río San Juan, donde presuntamente los buzos de la Marina recuperaron una bolsa de plástico con restos óseos. Esa omisión ocurrió pese a que los dos equipos, el del gobierno federal y el independiente, estuvieron trabajando juntos en todas las diligencias desde el 27 de octubre hasta el 6 de noviembre.

Cuando el EAAF llegó al sitio donde supuestamente se sacó del agua la bolsa con cenizas, fragmentos de huesos ya estaban separados y expuestos sobre una lona. Posteriormente los expertos argentinos solicitaron a la PGR los documentos certificados con la cadena de custodia, para asegurarse que los marinos efectivamente habían entregado la bolsa a los agentes federales en ese lugar. La procuraduría no entregó la evidencia, por lo que los responsables del equipo se negaron a suscribir, a su vez, la cadena de custodia general.

Esa fue apenas una de las “dificultades” que encontraron los especialistas del organismo argentino para avalar el trabajo de la PGR, hasta entonces al mando de Jesús Murillo Karam.

Otra fue la de la recuperación, por parte de los peritos de la PGR, de 43 elementos de balística, tierra y elementos no biológicos del basurero de Cocula el 15 de noviembre. En esa ocasión tampoco se les avisó a los peritos independientes y además la colecta se realizó en un lapso de tiempo, entre el siete de noviembre y el 27 de ese mes, durante el cual el basurero de Cocula no estuvo debidamente resguardado como posible escena del crimen y fue visitado por decenas de personas ajenas a la investigación. El EAAF pidió que se eliminar las evidencias obtenidas de esta forma y en un “entorno perturbado” del expediente del caso, a lo cual la PGR no accedió.

“La evidencia regogida en esas condiciones puede ser desestimada como prueba”, recomendó el documento.

El Equipo Argentino, que suele reservar hasta el final de sus investigaciones la publicación de sus conclusiones, consideró necesario exponer sus reservas, en virtud de lo que aseguró Murillo Karam en su controvertida conferencia del 27 de enero. Ahí determinó que la “verdad histórica” del caso fue que los 43 normalistas fueron asesinados, sus restos incinerados en una pira en el basurero, sus cenizas trituradas, metidas en bolsas y arrojadas al río.

Sobre la presunta identificación de Alexander Mora Venancio, el laboratorio de Innsbruck determinó que el ADN de un hueso esfenoides (de la base del cráneo) presentado por la PGR –supuestamente recogido en el basurero y arrojado al río, de donde fue recuperado por hombres rana de la Marina– el EAAF avaló el resultado que arrojó el estudio de los forenses austriacos. Pero no certificó la procedencia del resto óseo.

Además, en el mismo documento revela una serie de errores cometidos por los peritos forenses de la PGR.

A la universidad de Innsbruck fueron enviados 17 fragmentos óseos (los únicos susceptibles a contener material genético, por no estar totalmente calcinados) y los perfiles de ADN de los familiares de los 43 desaparecidos. La PGR envió 134 muestras (de padres y madres) y el EAAF 135 (agregó el de un hermano). La PGR procesó sus perfiles en sus propios laboratorios. 
Confrontados estos estudios por los forenses argentinos (que procesan su material genético en el laboratorio estadunidense Bode Technology Group) se encontraron errores en 20 de ellos. El EAAF precisó que es algo “inusual” pues de trata de estudios sencillos. La PGR no ofreció “una explicación clara”. Aunque aclaró que las muestras de ADN de los familiares de Alexander no fueron afectados por estos errores.

En aquel momento el EAAF también desestimó las “evidencias” y “pruebas” que presentó Murillo Karam para asegurar que los desaparecidos fueron cremados en una pira humana que se encendió con leños, combustible y neumáticos en la parte baja del basurero de Cocula, como ahora lo ha hecho el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

Una de las “evidencias físicas” que presentó Murillo para demostrar que sí hubo una pira humana el 26 y 27 de septiembre de 2014 fue un conjunto de imágenes satelitales. Precisa el EAAF que estas eran imágenes tomadas desde el espacio el 12 de octubre de 2010, el 28 de octubre de 2013 y el 16 de noviembre de ese año. “Muestran episodios de fuego en la zona del basurero por lo menos cuatro años antes de los eventos que la PGR presentó como un único evento de quema”.

Desechó otra evidencia más: la presentación de un fragmento de mandíbula humana con piezas dentales y una prótesis dental. No perteneció a ninguno de los 43 estudiantes.

Finalmente, en el texto del EAAF se subrraya que a la fecha en la que el ex procurador anunció sus conclusiones, faltaban aun por analizar las muestras de más de dos terceras partes de la zona que fue determinada por los dos equipos de peritos como área de muestreo. Para recoger evidencias, los agentes federales y los expertos argentinos delimintaron un área de 15 por 12 metros que dividieron en 132 cuadrículas. Hacia finales de energo, cuando Murillo Karam lanzó su “verdad histórica”, faltaban más de 100 cuadrículas por estudiar. Faltaban entonces “varios meses de trabajo” para anticipar resultados.

Concluye este comunicado, que se puede consultar aquí. “El EAAF desea reiterar que esto no excluye la posibilidad de que algunos de los normalistas hayan corrido la suerte señalada por la PGR; aunque aún, en nuestra opinión, no hay evidencia científica al respecto en el basurero de Cocula”.

TOMADO DE: http://noticiasuruguayas.blogspot.com/

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